lunes, 9 de junio de 2008

Los zapatos de una mujer


Los zapatos de una mujer no son sólo un pequeño detalle en nuestra ropa.
Es mucho más que eso, es la sensación de sentirnos bellas, de ser la mujer más hermosa en todo el planeta. Lo de arriba está condicionado por el color de los zapatos, la cartera también, todo debe ir combinado, hasta el mismísimo maquillaje.

Aquel día estaba caminando por las calles sin prestar mucha atención, hasta que apareciste, en una vidriera con tu color rosa, femenino, y tus hermosos moños.
Sin dudar te quise, tu hermosura me cautivó y sin pensar demasiado entré en aquel local para probarte, deseaba sentirte. Fue en ese momento donde comenzó todo, donde comenzó nuestro romance... Inmediatamente nació en mi las ganas de ser un poco más femenina, de disfrutar el hecho de ser mujer.
Es algo único, sólo las mujeres podemos sentirlo, esas ganas de ponernos bellas, no solo para cautivar al sexo opuesto, sino simplemente por el hecho de querer ser bellas. Y por eso nos compramos zapatos, ropa y carteras, y ni hablar de maquillajes, perfumes, y todo accesorio que combine y nos quede bien.

Todo iba bien, hasta que quise estrenarte, estabas guardado en mi armario, hasta hace un tiempo me había olvidado de tí, hasta que volví a descubrirte en tu caja entre mi ropa.
Me sorprendí... ¿Cómo pude olvidarme de tí?
Encontré el momento perfecto para estrenarte, una noche ni muy fría, ni muy cálida.
Me vestí, pensando en todo detalle, para que vos te sientas bien combinado. Salimos en pareja, era una noche romántica, de esas que no abundan, decidimos caminar, no importaba cuantas cuadras eran, mi intención era estrenarte, sentirte, conocernos, poder mirarte, elogiarte, ver tu implacable hermosura...

Pero...eran muchas cuadras...eso no te gustó, y empezaste a sentirte incómodo en mis pies, y a demostrar tu enojo, te oía diciendome "¿Cómo puedes hacerme esto en nuestra primera noche?"

Y ni hablar de los comentarios de mi pareja: "Tanto se arreglan ustedes las mujeres, y a veces nosotros ni siquiera miramos los zapatos".
Me sentí dolorida, quería parar un remis para dejar de sufrir de esa manera, "todo sea por ser un poquito mas bella" me decía...

Y así pasé la noche, viendote sufrir y sintiendo tu enojo.

Me consuelo pensando, que era solamente porque no nos conocemos muy bien, creo que necesitaremos unas noches mas, para poder sentirnos más cómodos el uno con el otro. Mientras tanto, estarás guardado en mi armario, hasta que me recupere de tu enojo...


Ser mujer...algo que sólo las mujeres entendemos...

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