lunes, 26 de abril de 2010

El precio de pensar distinto


Estábamos en la facultad con mis compañeras haciendo un trabajo en grupo, cuando en un momento determinado una de las chicas contó que el año que viene se casa, por civil y por iglesia.

Hablando de este tema era inevitable escuchar a mis tres compañeras preguntándome al unísono: "¿Y vos? ¿Para cuándo?"

...

Pregunta que detesto, pero que ya es casi una rutina en mi vida. Claro, después de 11 años y 6 meses de noviazgo la sociedad me impulsa a pensar que no queda mucho por hacer y que debo si o si casarme o al menos juntarme.

Pero, para sorpresa de ellas, les respondí que no pensaba casarme porque para mi, después de tantos años de noviazgo el casamiento no era necesario, el amor nos une y eso es lo único que importa, el resto es lo de menos. Tal es mi impulso de contar todo lo que pienso, que no pude cerrar mi boca y tuve que decirles que si por ahí ocurría el milagro de casarme, no lo haría por iglesia... Fue en ese momento que vi a tres enormes pares de ojos bien abiertos mirándome; para ellas lo que acababa de decir era algo raro y hasta inaceptable.

Una hora de reloj completa me llevó explicarles el por qué de mi decisión. No fue fácil, sobre todo porque cuando alguien dice en una conversación con personas muy religiosas que no le gusta ir a la iglesia, esto aparentemente es sinónimo de "No creo en Dios". Y para mi no es así. El que yo no vaya a la iglesia no quiere decir que no crea en un ser superior e infinito, para nada, simplemente que no me gusta ir a la iglesia y punto.

¿Tanto cuesta aceptar este pensamiento?


Otras preguntas y opiniones que llegaron a mi durante este caluroso debate:

"¿Y qué pensás decirles a tus hijos cuando te pregunten por qué no crees en Dios?"

"¿Qué pensás decirles cuando te pregunten por qué no vas a la iglesia?"

"Debés tener fe en algo, tenés que creer en algo para dar lo mejor a tus hijos el día de mañana"

"El que vos veas que pasen cosas feas en la iglesia no quiere decir que todas son iguales"

"¿Sos atea?"


Etcétera...


Repito, me costó explicarles que no soy atea, que no voy a la iglesia porque tengo creencias distintas, pero que eso no significa que no crea en Dios, sino todo lo contrario.

Con el correr de los años, al ver cómo fui criada y así también como muchos de mis amigos fueron criados, me di cuenta que el que los padres crean o no en Dios, el que asistan o no a una iglesia no quiere decir que se les va a dar un mal ejemplo a los hijos, ni mucho menos que se les va a prohibir cuando estos decidan ser parte de una religión.

El que yo piense así, no quiere decir que el día de mañana no voy a tener una biblia en mi casa porque, a pesar de todo, la considero un valioso documento, es parte de la historia de la humanidad, y creo que es sumamente importante dar a conocer cada detalle de nuestra historia, difundirla, hacerla pasar de generación en generación, porque solo así veremos a la historia completa, en su totalidad y podremos ser libres de elegir nuestro camino.


Hoy me di cuenta que no es fácil pensar como pienso, o ser como soy. Pero lo que más me sorprende es que estando ya en el siglo XXI todavía hay quienes no aceptan creencias distintas a las suyas...

Pero bueno, para eso estamos acá, viviendo... Para debatir, sorprendernos, creer o no creer, encontrarnos con nosotros mismos, como así también con los demás.


Libre albedrío lo llaman... Maravillosa libertad de ser...


jueves, 22 de abril de 2010

Dale una mano a la Tierra



¡Feliz día Tierra!


Nada está perdido mientras existan manos con ganas de ayudar.



(Si no pueden ver el video, clic "acá")


Para ver las espectaculares fotos que difundió la NASA en homenaje al maravilloso día de la Tierra hagan "clic" aquí.

jueves, 15 de abril de 2010

Y los años no vienen solos...


Si hay algo que no me gusta es ver cómo pasan los años. Ni siquiera lo soporto.

Me doy cuenta de esto cuando estoy en un lugar rodeada de gente y lo único que quiero hacer es irme a casa y estar tranquila con mi soledad y mi silencio.

Hoy, por ejemplo, venía en el colectivo y no soportaba estar allí, pensaba "¿Qué tanto le cuesta al conductor ir un poquito más rápido?"


Si, es cómico... Pero a la vez patético.


Cada vez me doy más cuenta que mi estado de ánimo es intensamente cambiante. Con solo contar que hoy a la mañana oía a alguien quejarse por pavadas y me sentí joven, pero a la tarde no soportaba estar ni conmigo misma y de repente me sentí vieja.

Si... Antes me ponía muy contenta estar afuera, salir a hacer mis cosas, ir de compras, estudiar toda la noche, pagar mis cuentas, hacer cosas de GRANDE. Me encantaba hacerlo, lo hacía con gusto, porque eso significaba que ya era adulta e independiente.

Y ahora lo único que quiero es volver a aquella época, tener aquellos pocos años, y hasta siento que no los valoré lo suficiente... Así de simple... Me siento vieja.

También descubrí que a partir del año que viene voy a responder for ever and ever "28" cuando me pregunten la edad (aún si ya los haya pasado), se acabará la alegría de cumplir años y cada vez menos me va a gustar estas patitas de gallo que, como algo inevitable, aparecen alrededor de mis ojos.


Si ya sé... Es cómico pensar esto, pero a la vez cuando me doy cuenta de que es cierto y que no hay nada que detenga a los años, es patético o triste o deprimente o ya no sé lo que es...


Si... Hoy me di cuenta que ya soy GRANDE y que cada vez voy a ser más GRANDE y, siendo sincera, no me gustó para nada la idea...


Vejez, quiero que sepas que NO te quiero. Punto.



La administración informa que está terminantemente prohibido regalarle a la autora de este post un bastón para su próximo cumpleaños.
 

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