En una tarde como la de hoy me encontraba tirada sobre el pasto verde tomando sol... oía a las chicharras cantar, unos niños jugando a lo lejos y al variado canto de los pájaros...

Solo la inmensa soledad me acompañaba, eramos la naturaleza y yo, nada más...

Unas pequeñas nubes blancas paseaban por el firmamento color celeste, el sol intenso iluminaba mi piel bronceada, las gotas de transpiración recorrían mi cuerpo y el calor no me molestaba...

En un momento me levanté, caminé hasta llegar a la pared del quincho, dejé mis ojotas en un costado y miré al agua que reposaba tranquila en la piscina.

De repente tomé impulso y me lancé a correr aquellos pocos metros y al llegar al borde salté dando una pirueta en el aire y cayendo con toda elegancia... sumergiéndome en la profundidad...

Al tocar fondo sentí un cosquilleo en el estómago, efecto de mi parque de diversiones personal, una pequeña carcajada soltaba, hermosas burbujas se dibujaban...
Ya no era el fondo de la piscina, sino el fondo del mar en una isla desierta, disfutando de mis vacaciones sin final...

Si... eso solía ocurrir hace algunos años...

¡Cómo extraño esos momentos! Aquellas tardes de verano llenas de fantasía, sin nada para hacer, solo divertirme sin parar...

Y hoy...

Temperatura: 39ºC
Actividad: Estudiando.
Lugar: Encerrada en mi departamento.

Una pequeña voz renace en mi interior...

"Vamos, un último esfuerzo..."