
Existen momentos en nuestra vida que simplemente nos lanzamos a recorrer un nuevo camino, totalmente desconocido... Será por aquel sentimiento envuelto un poco en locura o tal vez porque solamente queremos variar un poco y así tratar de encontrarnos con nosotros mismos.
Nadie sabe en realidad por qué nos animamos a realizar nuevos proyectos, como si por momentos la rutina opacara nuestras miradas. Pero la cosa es que lo hacemos y listo. Cargamos la mochila con nuestras ilusiones y recuerdos, nos colocamos las zapatillas y nos largamos sin pensarlo demasiado a cumplir nuestro anhelado sueño.
A veces, con el correr del tiempo, aparecen esas inevitables dudas que nos obligan a enlentecer nuestros pasos. Nos preguntamos una y otra vez si estamos haciendo lo correcto, si es esto realmente lo que queremos o si en el camino nos habremos perdido sin notarlo, estando en un lugar totalmente diferente al que planeamos. Así es como nos detenemos en el medio de la nada, nos sentamos, reflexionamos acerca de nuestra vida y todo lo que nos rodea... Hasta que sin querer llega un pensamiento como volando con el viento:
Nadie sabe en realidad por qué nos animamos a realizar nuevos proyectos, como si por momentos la rutina opacara nuestras miradas. Pero la cosa es que lo hacemos y listo. Cargamos la mochila con nuestras ilusiones y recuerdos, nos colocamos las zapatillas y nos largamos sin pensarlo demasiado a cumplir nuestro anhelado sueño.
A veces, con el correr del tiempo, aparecen esas inevitables dudas que nos obligan a enlentecer nuestros pasos. Nos preguntamos una y otra vez si estamos haciendo lo correcto, si es esto realmente lo que queremos o si en el camino nos habremos perdido sin notarlo, estando en un lugar totalmente diferente al que planeamos. Así es como nos detenemos en el medio de la nada, nos sentamos, reflexionamos acerca de nuestra vida y todo lo que nos rodea... Hasta que sin querer llega un pensamiento como volando con el viento:
"Si ya llegué hasta aquí no debo arrepentirme. Por algo estoy donde estoy y de nada sirve mirar el pasado".
Y terminamos cargando nuevamente esa pesada mochila para seguir caminando...
Otras veces no es nuestra mente la que nos hace dudar, sino los hechos que nos agobian. Estamos seguros que éste es nuestro camino, pero ciertas piedras se empecinan en hacernos tropezar. Al principio vemos que nos levantamos con facilidad, pero después de un tiempo nos damos cuenta que cada vez estamos más y más cansados siendo hasta imposible levantarnos. Es en esos momentos cuando nuestros amigos o seres queridos cobran vital importancia apareciendo como de la nada para tendernos una mano. Son ellos la luz de nuestra esperanza y es por ellos que seguimos luchando...
Y al final, nos damos cuenta que tenemos más cicatrices que moretones, que la felicidad juega con la tristeza a las escondidas y aún así seguimos en este camino llamado "Vida".
Porque en el fondo sabemos bien que si no tuviéramos aquel sueño, si no tuviéramos aquella meta que queremos alcanzar, si no viéramos el final del camino, nada tendría sentido y todo sería absolutamente aburrido.
Es así como me encuentro hoy en día... Me veo como aquella pequeña ardilla que desea con toda pasión agarrar esa nuez y que no va a parar hasta conseguirlo.
Porque todavía escucho aquella vocecita en mi interior diciéndome que por algo estoy aquí. Por algo estoy estudiando esta eterna carrera que me pone más obstáculos que atajos, que me da más tristezas que alegrías, pero a pesar de todo quiero seguir, porque tarde o temprano voy a lograr cumplir mi sueño, y podré agarrar con mis propias manos aquella nuez que hasta ahora se ve tan imposible...
Otras veces no es nuestra mente la que nos hace dudar, sino los hechos que nos agobian. Estamos seguros que éste es nuestro camino, pero ciertas piedras se empecinan en hacernos tropezar. Al principio vemos que nos levantamos con facilidad, pero después de un tiempo nos damos cuenta que cada vez estamos más y más cansados siendo hasta imposible levantarnos. Es en esos momentos cuando nuestros amigos o seres queridos cobran vital importancia apareciendo como de la nada para tendernos una mano. Son ellos la luz de nuestra esperanza y es por ellos que seguimos luchando...
Y al final, nos damos cuenta que tenemos más cicatrices que moretones, que la felicidad juega con la tristeza a las escondidas y aún así seguimos en este camino llamado "Vida".
Porque en el fondo sabemos bien que si no tuviéramos aquel sueño, si no tuviéramos aquella meta que queremos alcanzar, si no viéramos el final del camino, nada tendría sentido y todo sería absolutamente aburrido.
Es así como me encuentro hoy en día... Me veo como aquella pequeña ardilla que desea con toda pasión agarrar esa nuez y que no va a parar hasta conseguirlo.
Porque todavía escucho aquella vocecita en mi interior diciéndome que por algo estoy aquí. Por algo estoy estudiando esta eterna carrera que me pone más obstáculos que atajos, que me da más tristezas que alegrías, pero a pesar de todo quiero seguir, porque tarde o temprano voy a lograr cumplir mi sueño, y podré agarrar con mis propias manos aquella nuez que hasta ahora se ve tan imposible...
Hoy, 28 de mayo del 2010, este blog cumple dos añitos de vida y no quería que pase desapercibido. Por eso quise compartir con ustedes estos pensamientos (tal vez no tan bien escritos) que son los que me impulsan día a día a seguir con este blog. Porque son ellos los que me llenan de alegrías y tristezas, tonterías y flashes intelectuales, simplemente para convertirse en adoradas palabras que viajan a través del tiempo y del espacio con la única finalidad de llegar hasta ustedes.
Por eso, simplemente GRACIAS por estar, por leer, por comentar y por acompañarme.
Por eso, simplemente GRACIAS por estar, por leer, por comentar y por acompañarme.
¡¡GRACIAS!!
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