
Entre mis paseos bloggeriles, me encontré con varios blogs que recomendaron
esta película. Y como soy una de esas chicas románticas al extremo inmediatamente pensé "¡que lindo sería verla con mi novio!"
Claro que eso no pudo ser, por motivos de distancia...
Hoy a la tarde vinieron mis compañeras de estudio y entre
tereré, charlas y demás, les pregunté "¿quieren ver una película?" Ambas asintieron muy contentas y nos acomodamos en el piso de mi departamento para verla.
¡Menos mal que no la vi sola!
Porque lo que las tres gritamos al unísono al terminar de verla es lo siguiente:
"¡Pero que película de ..... !"
"¡Qué película mas dulce, tierna, romántica y tremendamente-ultra-extravagantemente triste!"
¡Lloramos como unas condenadas!
Pero es linda... muuuy linda... aunque demasiado triste...
(snif, snif... ¡todavía estoy secándome las lágrimas!)Ellas ya me comunicaron que la próxima vez no van a decir que "Si" cuando las invite a mirar una peli, porque por más que era una belleza, terminamos con las mejillas mojadas y los ojos rojos compota. Aún cuando ya había terminado, recordábamos ciertas escenas y ¡no podíamos evitar la catarata de lágrimas!
Y si...la recomiendo... ya que (vuelvo a repetir) es muuuy romántica, dulce y tierna. Y a pesar de las inevitables lágrimas, agradezco que existan estas clases de películas, ya que nos hacen recordar aquel amor verdadero y puro con que solíamos soñar y nos hacen ver que en realidad existe, aunque en la vida diaria no lo veamos muy de seguido. Creo que basta con prestar un poquito mas de atención al corazón ¿no?
Pero... además aconsejo, y más si son de llorar con las películas como nosotras, que:
¡No se olviden de tener pañuelos al alcance de la mano!