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martes, 21 de julio de 2009

Una de fantasmas


Afuera diluvia. Se escuchan truenos y se ven furiosos relámpagos. Las gotas de lluvia se sienten caer con más fuerza y se va formando con el correr de las horas la noche perfecta.

No se por qué, pero siempre cuando el tiempo está así me envuelven unas ganas terribles de contar historias de fantasmas...


Recuerdo que semanas atrás escuché por la radio lo siguiente:


"Policía divisó fantasma en el Juzgado Civil de Puerto Rico y dicen que es de chica desaparecida"


En el momento me reí, porque pensé "Es un disparate más". Pero luego, vi que en el noticiero más importante de Misiones (Canal 12) hacían una nota acerca de lo que había sucedido en el juzgado de una de las ciudades de esta provincia.

En la nota este policía contaba que en aquella noche se encontraba sin mucho que hacer, jugando con su celular.

En un momento dado se da vuelta y se encuentra con la imagen de una chica. Y como él estaba con el celular en la mano, lo primero que hizo fue sacar fotos a esa imagen.

"Eran las 2 cuando apareció un espectro con silueta de mujer, con uno de sus brazos (el derecho), mutilado. El fantasma no habló ni me agredió” contaba.

Obviamente, el pobre policía se dio tal susto que salió corriendo hacia la calle, donde llamó a un amigo y entre los dos entraron al juzgado, revisaron todo y no encontraron a la chica de la fotografía.


Lo más sorprendente es que poco después apareció un señor que dijo que la de la foto era su hija (Julieta Ehinger) quien había desaparecido hace 7 años de su pueblo, Ruiz de Montoya, a la edad de 29 años.
Según este señor, su hija esta persiguiendo a los jueces para que se haga justicia, ya que justamente apareció en el juzgado donde se investigó la causa y donde actualmente se tramita la tenencia de la hija de Julieta, de 9 años.

Esta es la foto que sacó el policía:


Lo bautizaron "El Fantasma de Julieta Ehinger”.

La ex pareja de la joven siempre estuvo en el centro de las sospechas, sin embargo y pese a estar detenido un tiempo la Justicia no comprobó nada que lo incriminara.





Historias como estas escuché cientos de veces...

Inclusive hace poco tuve una pequeña visión en una noche mientras dormía.
Si... Vi un fantasma...

Me acuerdo que media dormida abrí los ojos y vi a un tipo parado a lado de mi cama mirándome. Era rubio, tenía un bastón en una mano y unos libros en la otra. Inmediatamente abrí bien mis ojos y el tipo ya no estaba.

¡¡No saben el susto que me pegué!!

¡¡No pude dormir más después de eso!!

A la mañana siguiente, le pregunté a mi mamá qué podía ser, y ella al ser muy creyente, me dijo que tal vez se trataba de mi ángel guardián.

Hasta el día de hoy, no sé si fue un sueño o fue realidad...


Ahora yo me pregunto...

¿Es realmente necesario que los fantasmas aparezcan sin previo aviso y así como aparecieron desaparezcan?

Pareciera que la única finalidad de ellos es asustar.

¿Acaso no ven que ya tenemos suficientes problemas como para que encima nos agreguen uno mas?


Y para finalizar, ya que esto se está haciendo un poco largo...


¿A ustedes alguna vez les asustó un fantasma?





martes, 14 de octubre de 2008

El pombero


Cuando era pequeña tenía un hermoso grupo de amigos que eran todos mis vecinos. Entre ellos estaba mi vecina del fondo y gran aliada de aventuras. Entre su casa y la mía existía únicamente un muro como divisoria, por lo tanto siempre que me escapaba de casa, tan sólo debía saltarlo, para poder así llegar a ella e invitarla ya sea para trepar algún árbol, jugar a la casita o a las escondidas.

Un día de verano fui a buscarla pero a la siesta, ya que yo era una niña muy traviesa y no me gustaba dormir durante las horas calurosas en donde el silencio invadía a las tierras misioneras y el sol mostraba su máxima intensidad. Me sorprendió el hecho de que luego de sacarla de su casa, ella se mostraba un poco asustada, finalmente me dijo "Hay que tener cuidado, porque el Pombero nos puede agarrar".


Hoy en día la recuerdo con cariño, a pesar de que siempre me estaba asustando con sus historias. Menos mal el estado de pánico finalizaba cuando corría hacia mi mamá para preguntarle si era cierto, cuya respuesta luego de una carcajada era "No le hagas caso, eso no existe".

Como anteriormente les comenté, en mis tierras existen muchas leyendas, y esta es simplemente una de ellas.

Les confieso que me llevó varios días escribir este post sobre "El Pombero", simplemente por el hecho de que existen muchas versiones sobre él. Pero al final pude recopilar a todas aquellas que en mayor o en menor medida coinciden entre sí.

El Pombero es un personaje multifacético de la mitología guaraní, muy arraigado en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, sur de Brasil y Paraguay.

Se dice que es un enano robusto, velludo, con brazos tan largos que los arrastra, manos desmesuradamente grandes, piernas cortas con enormes pies que se pueden dar vuelta para que queden mirando hacia atrás (para desorientar a quien lo rastrea), carece de las articulaciones del codo y de la rodilla, lo que hace que sus movimientos sean torpes y grotescos, usa un gran sombrero de paja, puede llevar una bolsa al hombro y anda sin ropas, aunque su miembro viril enorme es tapado por la profusa barba que le llega hasta el suelo. La mayoría de las versiones coinciden en describirlo con la boca grande y alargada y los dientes muy blancos; los ojos chatos, como los del sapo, una mirada fija, como la lechuza; y las cejas de pelo largo.

Su función primordial es la de cuidar el monte y los animales salvajes. Por lo tanto, se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si esto ocurre se transforma en cualquier animal o planta e induce al infractor a internarse en lo profundo de la selva donde se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará. Su presencia no siempre puede ser advertida, porque la capacidad de transformarse hace que vigile subrepticiamente la conducta de los hombres. También se dice que puede hacerse invisible o deslizarse por cualquier ranura u orificio.

Es muy atrevido, ya que en sus andanzas nocturnas gusta de despertar a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas, y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. También se cree que puede dejar embarazadas a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada por él, no le invita tabaco, miel o cigarros. Quizás, de esta manera inocente e ingenua, la cultura guaranítica explica los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en estos núcleos sociales.

Puede ser enemigo o amigo del hombre según la conducta de éste.
El hombre que quiera tener de aliado a este duende puede dejar ofrendas por la noche como tabaco, miel o "Kaña", una bebida alcohólica originaria de Paraguay. Generalmente, la gente del campo le piden favores como hacer crecer los cultivos en abundancia, cuidar de los animales de corral, etc. Pero después de pedirle un favor no deben olvidarse jamás de hacer la misma ofrenda todas las noches durante 30 días porque si lo olvidan, despertarán su furia haciendo innumerables maldades en aquel hogar.

Nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta, hablar mal de él o silbar en horas de la noche, porque esto lo enoja. Puede vengarse molestando o ensañándose con esa persona. Un mero roce con sus manos peludas puede producir que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores.

También es descrito como un personaje travieso que desordena la casa, extravía los objetos, rompe o descompone los aparatos, dispersa a los animales, roba tabaco, miel, huevos o gallinas, desparrama el maíz, espanta a las aves de corral y abre las tranqueras dejando escapar al ganado, tira al jinete de su montura y asusta a la cabalgadura.

Además se dice que suele perseguir en especial a las niñas. Apodado "el duende sombrerudo o señor de la siesta", a los niños se les hace dormir después del almuerzo para evitar encontrarse con él. (Este es el motivo por el cual mi vecinita me asustó)

Sin embargo, el Pombero nada tiene que ver con el diablo. Esta es la concepción cristiana del mal, por lo tanto no debe asociarse al duende guaranítico con Satanás. Porque, como bien sabemos, a Satanás no le preocupa el equilibrio ecológico...

El nombre guaraní del Pomberito es Cuarahí Yara o Dueño del Sol. El origen del nombre, quizá lo encontramos en el sur del Brasil, donde se llama “Pombeiro” al que espía. Igualmente nuestros aborígenes pampas llamaban “Bombero” al que marchaba en las líneas de avanzada, reconociendo el terreno, antes y durante los malones. Por su actitud de acecho, quizá Pombero derive de estas fonías.

Para finalizar les cuento que aún en la actualidad existen muchas personas que siguen creyendo en este original personaje, inclusive me ha llegado el rumor de que varias han dado las respectivas ofrendas al Pombero para tenerlo como "Amigo".
Personalmente ni siquiera intenté creer en él, simplemente porque me daría mucho miedo ;-)



Espero que les haya interesado este post, ya que mi intención es dar a conocer a las originales leyendas de mi provincia envuelta un poco con vivencias personales.



Fuentes:
http://www.guiadelchaco.com.ar/mitosyleyendas/pombero.asp
http://es.wikipedia.org/wiki/Pombero
http://www.folkloredelnorte.com.ar/leyendas/pombero.htm


martes, 23 de septiembre de 2008

Pito güé


En estas tierras coloradas, reinan muchos mitos y leyendas, entre los cuales se encuentra la del pito güé o también llamado benteveo o bichofeo, pitaguá, quetubí, pitojuan entre otros (Ahora que lo pienso... ¡qué nombres!)
Éste es un pájaro (foto) que habita en nuestro país, Argentina, desde Buenos Aires, San Luis y Mendoza hasta el límite norte, de Jujuy a Misiones. Su grito agudo y prolongado es el que da origen a su nombre, ya que las personas que habitan en estas regiones creen oír esas palabras.

Yo desconocía completamente al mito que envolvía a este curioso pájaro, hasta que una tarde cuando estábamos tiradas tomando sol con mi amiga de toda la vida en el patio de mi casa, en mi ciudad natal, un benteveo se nos acerca y nos sorprende con su original canto. Inmediatamente, mi amiga se pone de pie y lo ahuyenta agitando las manos y gritando "¡Fuera pito güé! ¡Fuera!"
"¿Por qué lo echaste?" le pregunté casi entre risas al ver la cómica escena.
"¿Acaso no lo sabés? El pito güé cuando canta anuncia embarazo..."

Creo que nunca me reí con tantas ganas como en esa tarde de verano, me causaba mucha gracia ver que una de mis mejores amigas fuera tan supersticiosa...

Pasaron los años, y me olvidé del asunto, hasta el día de hoy.
Estábamos con mi vecina hablando sobre temas que ocurrían en nuestra vecindad, cuando me cuenta que la hija del dueño de los departamentos está embarazada, y comenta "Ya me parecía... la semana pasada escuché a un pito güé cantando en el patio".

Según la creencia popular, cuando este pajarito grita cerca de nuestra casa puede significar dos cosas: Si grita al mediodía nos avisa la llegada de gente inesperada, parientes, amigos o desconocidos. O si simplemente lo hace en cualquier momento del día anuncia un nacimiento. Yo no sé si creer o no en estas cosas (sobre todo en lo último) pero por las dudas, si lo oigo gritar en mi ventana creo que no dudaré en invitar a mi amiga para que lo ahuyente, o al menos por el momento ;-)

Existe una leyenda guaraní que trata sobre el benteveo, es muy larga para transcribirla, pero si quieren leerla y conocer más acerca de este famoso pájaro, aquí les dejo el link:

lunes, 15 de septiembre de 2008

Obstáculos en el camino

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca.

Algunos de los comerciantes mas adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente la rodearon.

Muchos culparon al rey ruidosamente por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la roca del camino.

Un día llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca puso su carga en el piso y trató de trasladar el peñasco hacia un lado del camino.

Después de empujar y fatigarse mucho lo consiguió.

Mientras recogía su carga de vegetales vio una cartera en el piso, justo donde había estado la roca.

La cartera estaba llena de monedas de oro y tenía una nota del rey indicando que el oro era para la persona que quitara la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los demás nunca entendieron:

"Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar nuestra propia condición"

jueves, 28 de agosto de 2008

El amor y la locura


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.


Cuando el ABURRIMIENTO ya había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas?

La INTRIGA levantó la ceja intrigada, y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y eso cómo es?

Es un juego -Explicó la LOCURA-, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden; y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar con el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse... ¿para qué? Si al final siempre la encontraban.

La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse....

UNO, DOS, TRES ..... comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra en el camino.

La FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.


La GENEROSIDAD casi no alcanza a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos...

¿Un lago cristalino? (ideal para la BELLEZA).

¿La hendija de un árbol? (perfecto para la TIMIDEZ).

¿El vuelo de la mariposa? (Lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD).

¿Una ráfaga de viento? (magnífico para la LIBERTAD).

Así terminó por ocultarse en un rayito de Sol.

El EGOÍSMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo...... pero solo para él.

La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.

El OLVIDO..... se me olvido donde se escondió.... pero eso no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y estremecido decidió esconderse entre sus flores.

UN MILLÓN. Contó la LOCURA y comenzó a buscar...

La primera en aparecer fue la PEREZA solo a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la FE discutiendo con DIOS en el cielo sobre Teología.

Y la PASIÓN y el DESEO, se sintieron en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba el TRIUNFO.

Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA, y con la DUDA resultó mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, al TALENTO entre la hierba fresca; la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arco iris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas....

Pero solo el AMOR, no aparecía por ningún sitio....

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de la montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas.... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas hasta que un doloroso grito se escuchó....

Las espinas habían herido en los ojos al AMOR... la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo....

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la TIERRA...


"EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA".

jueves, 17 de julio de 2008

La Azucena del bosque

Hace muchos, muchos años, había una región de la tierra donde el hombre aún no había llegado. Cierta vez pasó por allí I-Yará (dueño de las aguas) uno de los principales ayudantes de Tupá (dios bueno). Se sorprendió mucho al ver despoblado un lugar tan hermoso, y decidió llevar a Tupá un trozo de tierra de ese lugar. Con ella, amasándola y dándole forma humana, el dios bueno creó dos hombres destinados a poblar la región.

Como uno fuera blanco, lo llamó Morotí, y al otro Pitá, pues era de color rojizo.

Estos hombres necesitaban esposas para formar sus familias, y Tupá encargó a I-Yará que amasase dos mujeres.

Así lo hizo el Dueño de las aguas y al poco tiempo, felices y contentas, vivían las dos parejas en el bosque, gozando de las bellezas del lugar, alimentándose de raíces y de frutas y dando hijos que aumentaban la población de ese sitio, amándose todos y ayudándose unos a otros.

En esta forma hubieran continuado siempre, si un hecho casual no hubiese cambiado su modo de vivir.

Un día que se encontraba Pitá cortando frutos de tacú (algarrobo) apareció junto a una roca un animal que parecía querer atacarlo. Para defenderse, Pitá tomó una gran piedra y se la arrojó con fuerza, pero en lugar de alcanzarlo, la piedra dio contra la roca, y al chocar saltaron algunas chispas.

Este era un fenómeno desconocido hasta entonces y Pitá, al notar el hermoso efecto producido por el choque de las dos piedras volvió a repetir una y muchas veces la operación, hasta convencerse de que siempre se producían las mismas vistosas luces. En esta forma descubrió el fuego.

Cierta vez, Moroti para defenderse, tuvo que dar muerte a un pecarí (cerdo salvaje - jabalí) y como no acostumbraban comer carne, no supo qué hacer con él.

Al ver que Pitá había encendido un hermoso fuego, se le ocurrió arrojar en él al animal muerto. Al rato se desprendió de la carne un olor que a Morotí le pareció apetitoso, y la probó. No se había equivocado: el gusto era tan agradable como el olor. La dio a probar a Pitá, a las mujeres de ambos, y a todos les resultó muy sabrosa.

Desde ese día desdeñaron las raíces y las frutas a las qué habían sido tan afectos hasta entonces, y se dedicaron a cazar animales para comer.

La fuerza y la destreza de algunos de ellos, los obligaron a aguzar su inteligencia y se ingeniaron en la construcción de armas que les sirvieron para vencer a esos animales y para defenderse de los ataques de los otros. En esa forma inventaron el arco, la flecha y la lanza. Entre las dos familias nació una rivalidad que nadie hubiera creído posible hasta entonces: la cantidad de animales cazados, la mayor destreza demostrada en el manejo de las armas, la mejor puntería... todo fue motivo de envidia y discusión entre los hermanos.

Tan grande fue el rencor, tanto el odio que llegaron a sentir unos contra otros, que decidieron separarse, y Morotí, con su familia, se alejó del hermoso lugar donde vivieran unidos los hermanos, hasta que la codicia, mala consejera, se encargó de separarlos. Y eligió para vivir el otro extremo del bosque, donde ni siquiera llegaran noticias de Pitá y de su familia.

Tupá decidió entonces castigarlos. El los había creado hermanos para que, como tales, vivieran amándose y gozando de tranquilidad y bienestar; pero ellos no habían sabido corresponder a favor tan grande y debían sufrir las consecuencias.

El castigo serviría de ejemplo para todos los que en adelante olvidaran que Tupá los había puesto en el mundo para vivir en paz y para amarse los unos a los otros.

El día siguiente al de la separación amaneció tormentoso. Nubes negras se recortaban entre los árboles y el trueno hacía estremecer de rato en rato con su sordo rezongo. Los relámpagos cruzaban el cielo como víboras de fuego. Llovió copiosamente durante varios días. Todos vieron en esto un mal presagio.

Después de tres días vividos en continuo espanto, la tormenta pasó.

Cuando hubo aclarado, vieron bajar de un tacú (algarrobo) del bosque, un enano de enorme cabeza y larga barba blanca.

Era I-Yará que había tomado esa forma para cumplir un mandato de Tupá.

Llamó a todas las tribus de las cercanías y las reunió en un claro del bosque. Allí les habló de esta manera:

Tupá, nuestro creador y amo, me envía. La cólera se ha apoderado de él al conocer la ingratitud de vosotros, hombres. Él los creó hermanos para que la paz y el amor guiaran vuestras vidas... pero la codicia pudo más que vuestros buenos sentimientos y os dejasteis llevar por la intriga y la envidia. Tupá me manda para que hagáis la paz entre vosotros: iPitá! iMoroti! ¡Abrazaos, Tupá lo manda!

Arrepentidos y avergonzados, los dos hermanos se confundieron en un abrazo, y todos que presenciaban la escena vieron que, poco a poco, iban perdiendo sus formas humanas y cada vez más unidos, se convertían en un tallo que crecía y crecía...

Este tallo se convirtió en una planta que dio hermosas azucenas moradas. A medida que el tiempo transcurría, las flores iban perdiendo su color, aclarándose hasta llegar a ser blancas por completo. Eran Pitá (rojo) y Morotí (blanco) que, convertidos en flores, simbolizaban la unión y la paz entre los hermanos.

Ese arbusto, creado por Tupá para recordar a los hombres que deben vivir unidos por el amor fraternal, es la "AZUCENA DEL BOSQUE".


 

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